ENTREVISTA. Antonio Rodríguez Quintero: "Mientras más complicado sea el trabajo, más me gusta y más recompensa personal percibo"
Esta semana Cofradius ha podido charlar con el bordador Antonio Rodríguez, dueño de su taller "Bordados Rodríguez" en la localidad sevillana de Pilas.
"Bordados Rodríguez" nace después de que Antonio Rodríguez, su dueño, descubriera que su vocación es el mundo del bordado al formar parte de la escuela taller de Pilas donde aprende sus primeras técnicas. La labor artesanal que desempeña es de gran admiración y profesionalidad, por eso desde Cofradius queremos darle la mayor visibilidad posible.
Nos hemos podido adentrar en su gremio y conocer más en profundidad todo lo que le rodea. Además, nos ha detallado su último trabajo, el palio de la Virgen de Belén, así como muchos otros que ha ido desarrollando a lo largo de su carrera profesional. Gran parte de sus proyectos se encuentran fuera de Andalucía, como el que está ahora en plena realización y que además cruzará fronteras.
Pregunta: ¿Qué le hizo entrar en el mundo del bordado y abrir su taller? ¿Se trata de una tradición familiar o es más bien algo vocacional?
Respuesta: En este caso ha sido vocacional. Empecé en un taller de la hermandad que se dedicaba a hacer pequeñas obras para la misma y de ahí nace una escuela taller o una casa de oficio, mejor dicho. En esta escuela taller me cogieron y allí estuve un año, así fue como me inicié en este mundo. Claro está que en un año no da tiempo a aprender lo que es todo el oficio y las técnicas, pero me iban saliendo pequeños trabajos que es lo que me ha impulsado a tener mi propio taller.
P: Este mundo es un poco sacrificado pero, ¿cómo es el trabajo en un taller de bordados? ¿Cuál es el ritmo o la dinámica que se sigue?
R: Lo que es la dinámica, te tienes que llevar prácticamente todo el año y depende también de los trabajos de envergadura que se realicen y se contraten. Hay veces que llevan muchos años, aunque hay enseres más fáciles de hacer o más amenos. Lo que es el trabajo del bordado es muy sacrificado. En verano, que es cuando todo el mundo tiene vacaciones, uno tiene que estar aquí al pie del cañón porque cuando llega Semana Santa estamos ya en las últimas rematando trabajos. Durante el año es cuando hay que apretar para que salga en la fecha concreta. La dinámica de trabajo depende de lo que vayan exigiendo las hermandades y pidiendo en proyectos.
P: En cuanto a su trabajo más reciente, el techo de palio de la Virgen de Belén de Pilas, ¿cómo ha sido realizar toda la remodelación en nueve años?
R: Han sido nueve años de trabajo hasta este año que ha finalizado con el techo de palio. El palio de la Virgen de Belén tenía unas dimensiones muy reducidas para la grandeza que tiene la imagen. El palio antiguo se readaptó a la parte interior, se añadieron algunos bordados más porque eran pobres, y la parte exterior se ha hecho totalmente nueva. Lo que se ha hecho es realizar las bambalinas exteriores y el techo de palio, que no lo tenía bordado en ese momento. Se ha hecho totalmente nuevo con un bordado mejor en el aspecto de oro fino, lo que es el terciopelo ha sido de seda, lo más parecido al Lyon y, además, hecho expresamente para la hermandad con el mismo color y la misma tintada del que tenía. Ha sido un proyecto muy ambicioso, por eso ha tardado nueve años, aunque se pensaba que se iba a tardar más. Gracias a Dios ha ido fluyendo muy bien todo y ha sido un trabajo muy bonito y grandioso porque es un palio que lleva mucha riqueza con una cantidad de puntadas y técnicas que hoy en día se hacen muy poco. Por parte del taller y de la hermandad, muy satisfecho. Por parte del pueblo, este año no se ha podido ver ni en la calle ni en la exposición que teníamos montada.
R: Sí, tengo trabajos prácticamente por toda Andalucía. Mis inicios fueron en la cruz de mayo de la Hermandad de la Paz, en Sevilla. Empecé allí con respiradores, faldones, varios enseres. Gran parte de las insignias de la cofradía, como banderines o paños de bocinas de la cruz de guía, son mías. Para la Sentaíta de Triana también he hecho varios banderines y faldones. De Sevilla, que yo recuerde, lo que es la Hermandad de la Paz en sí, que lo último que se hizo fueron los broches de los faldones de la Virgen, y para María Auxiliadora de Triana.
Dentro de la provincia, en muchos sitios. Es más, hemos salido fuera también, a Ciudad Real. Ahora estamos haciendo lo que es donde reposa un yacente para México, hemos cruzado un poco la frontera y vamos allí a hacer varios trabajos.
P: De todos los trabajos que ha llevado a cabo, ¿con cuál a disfrutado más a la hora de realizarlo y cuál de la ha dado más quebraderos de cabeza?
R: Lo que da más quebraderos son las restauraciones porque la manera de conservación de algunas es muy lamentable, aunque el resultado final te gratifica mucho. A mí me pasa eso, mientras más complicado sea el trabajo, más me gusta y más recompensa personal percibo. Por ejemplo, el simpecado de Consolación de Utrera estaba súper deteriorado, hilos y terciopelo muy mal. Cuando se pasó al nuevo tejido y se restauró todo lo que tenía perdido fue muy trabajoso y minucioso pero verlo terminado te llena.
Cuando una cosa entra en el taller tan mal y sale que reluce y vuelve a su esplendor, te conforta el trabajo y valoras la cantidad de horas que llevas. Cada trabajo tiene un punto que cuando lo terminas, al llevar tantos meses con ellos, lo haces tuyo y es como si se va una parte de ti.
P: La situación actual que estamos viviendo tampoco habrá pasado desapercibida para usted. ¿De qué manera ha afectado el COVID-19 al mundo del bordado?
R: Sobre todo después de Semana Santa, las hermandades estaban un poco asustadas. Tengo trabajos aquí de Cádiz y Huelva que no han podido venir a recogerlos con el tema de que no se pueden desplazar. Los trabajos que teníamos para cuando pasara la Semana Santa puedo decir que en mi taller siguen adelante. Yo sé que a otros talleres les ha afectado porque han paralizado la actividad si las hermandades se dedican al tema de la caridad, que es muy primordial.
En mi taller a lo mejor los trabajos irán más ralentizados. Aquí tenemos un manto para Bollullos que teníamos que empezarlo después de Semana Santa pero imagino que el estreno en vez de ser para el año que viene será para el siguiente, aunque todavía no se ha hablado nada en concreto. Por el momento se quedó la cosa un poco congelada, pero desde hace dos o tres semanas hasta ahora ha vuelto a fluir todo y no me puedo quejar.
Yo creo que esto va a afectar a todo el mundo. Como te he dicho antes, lo que se pensaba estrenar el año que viene se hará el siguiente porque la economía va a mermar en este mundo también.
P: En algunas ocasiones, hemos visto que varias personas no ven con buenos ojos el hecho de que una imagen tenga un ajuar rico en bordados. ¿Cree que el bordado tiene el reconocimiento que se merece?
R: Es muy relativo todo. Hay gente que dice que a una imagen no le hace falta tanto bordado, pero yo creo que esas personas no se dan cuenta de que a raíz de las imágenes comen muchas familias y artesanos. No sólo el gremio del que lo realiza, sino también el que hace el oro, vende la madera, la chapa para hacer la orfebrería... En este gremio se mueve mucho dinero y muchas familias comen de él.
En el tema del bordado, hay mucha gente que sí lo valora pero gran parte son ignorantes y porque brille un poco, sea muy doradito y con muchas lentejuelas ya con eso tienen bastante. No sólo hay que mirar eso, hay que mirar también la calidad artística y cómo se trabaja y se realiza una composición de cualquier diseño. Hay dos vertientes: el ignorante que a lo mejor no sabe por dónde va el tema y el que sí entiende realmente y ve y valora la cantidad de trabajo y horas que tiene detrás cualquier obra.
P: En cuanto a su pueblo, Pilas, ¿qué cree que le ha aportado su taller a la localidad?
R: En Pilas hay muchas empresas y emprendedores. Mi taller es el único que hay ahora mismo y eso quieras o no atrae a mucha gente y hermandades a conocer que en Pilas hay algo con calidad a parte de las muchas industrias que hay. Pero que haya otro gremio más, y de artesanía, repercute mucho en el pueblo.
En cuanto a las hermandades, empezamos con la restauración del manto de la Virgen de los Dolores, un manto antiquísimo. Otras restauraciones han sido la toca de la Virgen de Belén, el traje del niño de Dios de "Carreritas", que se ha restaurado este año, y el palio, que ha sido el culmen de lo más grande.
Algunas hermandades de Pilas no conocían mi trabajo, pero cuando vieron las cosas que yo había hecho me han valorado y han visto que no hace falta irse fuera.
P: ¿Le gustaría que sus hijos y futuras generaciones continúen con el taller convirtiéndolo en un negocio familiar?
R: Yo tengo dos hijos y a uno de ellos, el más grande que tiene siete años, no se le da mal. Ha estado conmigo en el taller algunas veces y lo he puesto a hacer cosas. Hace poco le puse un bastidor redondo y empezó a dar unas pequeñas puntadas y lo hace bastante bien. Hay gente que simplemente le cuesta trabajo de atinar al sacar y meter la aguja por la línea que se traza en cualquier dibujo.
A mí me encantaría y creo que ellos están interesados porque muchas veces vienen por aquí. Sería bonito que siguieran la tradición de su padre y que "Bordados Rodríguez" siguiera con descendientes.
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| Fotomontaje: Cofradius |
"Bordados Rodríguez" nace después de que Antonio Rodríguez, su dueño, descubriera que su vocación es el mundo del bordado al formar parte de la escuela taller de Pilas donde aprende sus primeras técnicas. La labor artesanal que desempeña es de gran admiración y profesionalidad, por eso desde Cofradius queremos darle la mayor visibilidad posible.
Nos hemos podido adentrar en su gremio y conocer más en profundidad todo lo que le rodea. Además, nos ha detallado su último trabajo, el palio de la Virgen de Belén, así como muchos otros que ha ido desarrollando a lo largo de su carrera profesional. Gran parte de sus proyectos se encuentran fuera de Andalucía, como el que está ahora en plena realización y que además cruzará fronteras.
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| Techo de palio de la Virgen de Belén realizado por Antonio Rodríguez | Fuente: Blog "Bordados Rodríguez" |
Pregunta: ¿Qué le hizo entrar en el mundo del bordado y abrir su taller? ¿Se trata de una tradición familiar o es más bien algo vocacional?
Respuesta: En este caso ha sido vocacional. Empecé en un taller de la hermandad que se dedicaba a hacer pequeñas obras para la misma y de ahí nace una escuela taller o una casa de oficio, mejor dicho. En esta escuela taller me cogieron y allí estuve un año, así fue como me inicié en este mundo. Claro está que en un año no da tiempo a aprender lo que es todo el oficio y las técnicas, pero me iban saliendo pequeños trabajos que es lo que me ha impulsado a tener mi propio taller.
P: Este mundo es un poco sacrificado pero, ¿cómo es el trabajo en un taller de bordados? ¿Cuál es el ritmo o la dinámica que se sigue?
R: Lo que es la dinámica, te tienes que llevar prácticamente todo el año y depende también de los trabajos de envergadura que se realicen y se contraten. Hay veces que llevan muchos años, aunque hay enseres más fáciles de hacer o más amenos. Lo que es el trabajo del bordado es muy sacrificado. En verano, que es cuando todo el mundo tiene vacaciones, uno tiene que estar aquí al pie del cañón porque cuando llega Semana Santa estamos ya en las últimas rematando trabajos. Durante el año es cuando hay que apretar para que salga en la fecha concreta. La dinámica de trabajo depende de lo que vayan exigiendo las hermandades y pidiendo en proyectos.
P: En cuanto a su trabajo más reciente, el techo de palio de la Virgen de Belén de Pilas, ¿cómo ha sido realizar toda la remodelación en nueve años?
R: Han sido nueve años de trabajo hasta este año que ha finalizado con el techo de palio. El palio de la Virgen de Belén tenía unas dimensiones muy reducidas para la grandeza que tiene la imagen. El palio antiguo se readaptó a la parte interior, se añadieron algunos bordados más porque eran pobres, y la parte exterior se ha hecho totalmente nueva. Lo que se ha hecho es realizar las bambalinas exteriores y el techo de palio, que no lo tenía bordado en ese momento. Se ha hecho totalmente nuevo con un bordado mejor en el aspecto de oro fino, lo que es el terciopelo ha sido de seda, lo más parecido al Lyon y, además, hecho expresamente para la hermandad con el mismo color y la misma tintada del que tenía. Ha sido un proyecto muy ambicioso, por eso ha tardado nueve años, aunque se pensaba que se iba a tardar más. Gracias a Dios ha ido fluyendo muy bien todo y ha sido un trabajo muy bonito y grandioso porque es un palio que lleva mucha riqueza con una cantidad de puntadas y técnicas que hoy en día se hacen muy poco. Por parte del taller y de la hermandad, muy satisfecho. Por parte del pueblo, este año no se ha podido ver ni en la calle ni en la exposición que teníamos montada.
P: ¿Ha realizado algún encargo para alguna hermandad de Sevilla capital o de otras provincias de Andalucía?
R: Sí, tengo trabajos prácticamente por toda Andalucía. Mis inicios fueron en la cruz de mayo de la Hermandad de la Paz, en Sevilla. Empecé allí con respiradores, faldones, varios enseres. Gran parte de las insignias de la cofradía, como banderines o paños de bocinas de la cruz de guía, son mías. Para la Sentaíta de Triana también he hecho varios banderines y faldones. De Sevilla, que yo recuerde, lo que es la Hermandad de la Paz en sí, que lo último que se hizo fueron los broches de los faldones de la Virgen, y para María Auxiliadora de Triana.
Dentro de la provincia, en muchos sitios. Es más, hemos salido fuera también, a Ciudad Real. Ahora estamos haciendo lo que es donde reposa un yacente para México, hemos cruzado un poco la frontera y vamos allí a hacer varios trabajos.
P: De todos los trabajos que ha llevado a cabo, ¿con cuál a disfrutado más a la hora de realizarlo y cuál de la ha dado más quebraderos de cabeza?
R: Lo que da más quebraderos son las restauraciones porque la manera de conservación de algunas es muy lamentable, aunque el resultado final te gratifica mucho. A mí me pasa eso, mientras más complicado sea el trabajo, más me gusta y más recompensa personal percibo. Por ejemplo, el simpecado de Consolación de Utrera estaba súper deteriorado, hilos y terciopelo muy mal. Cuando se pasó al nuevo tejido y se restauró todo lo que tenía perdido fue muy trabajoso y minucioso pero verlo terminado te llena.
Cuando una cosa entra en el taller tan mal y sale que reluce y vuelve a su esplendor, te conforta el trabajo y valoras la cantidad de horas que llevas. Cada trabajo tiene un punto que cuando lo terminas, al llevar tantos meses con ellos, lo haces tuyo y es como si se va una parte de ti.
| Antonio Rodríguez restaura el Simpecado de la Virgen de Consolación de Utrera | Fuente: Blog "Bordados Rodríguez" |
P: La situación actual que estamos viviendo tampoco habrá pasado desapercibida para usted. ¿De qué manera ha afectado el COVID-19 al mundo del bordado?
R: Sobre todo después de Semana Santa, las hermandades estaban un poco asustadas. Tengo trabajos aquí de Cádiz y Huelva que no han podido venir a recogerlos con el tema de que no se pueden desplazar. Los trabajos que teníamos para cuando pasara la Semana Santa puedo decir que en mi taller siguen adelante. Yo sé que a otros talleres les ha afectado porque han paralizado la actividad si las hermandades se dedican al tema de la caridad, que es muy primordial.
En mi taller a lo mejor los trabajos irán más ralentizados. Aquí tenemos un manto para Bollullos que teníamos que empezarlo después de Semana Santa pero imagino que el estreno en vez de ser para el año que viene será para el siguiente, aunque todavía no se ha hablado nada en concreto. Por el momento se quedó la cosa un poco congelada, pero desde hace dos o tres semanas hasta ahora ha vuelto a fluir todo y no me puedo quejar.
Yo creo que esto va a afectar a todo el mundo. Como te he dicho antes, lo que se pensaba estrenar el año que viene se hará el siguiente porque la economía va a mermar en este mundo también.
P: En algunas ocasiones, hemos visto que varias personas no ven con buenos ojos el hecho de que una imagen tenga un ajuar rico en bordados. ¿Cree que el bordado tiene el reconocimiento que se merece?
R: Es muy relativo todo. Hay gente que dice que a una imagen no le hace falta tanto bordado, pero yo creo que esas personas no se dan cuenta de que a raíz de las imágenes comen muchas familias y artesanos. No sólo el gremio del que lo realiza, sino también el que hace el oro, vende la madera, la chapa para hacer la orfebrería... En este gremio se mueve mucho dinero y muchas familias comen de él.
En el tema del bordado, hay mucha gente que sí lo valora pero gran parte son ignorantes y porque brille un poco, sea muy doradito y con muchas lentejuelas ya con eso tienen bastante. No sólo hay que mirar eso, hay que mirar también la calidad artística y cómo se trabaja y se realiza una composición de cualquier diseño. Hay dos vertientes: el ignorante que a lo mejor no sabe por dónde va el tema y el que sí entiende realmente y ve y valora la cantidad de trabajo y horas que tiene detrás cualquier obra.
P: En cuanto a su pueblo, Pilas, ¿qué cree que le ha aportado su taller a la localidad?
R: En Pilas hay muchas empresas y emprendedores. Mi taller es el único que hay ahora mismo y eso quieras o no atrae a mucha gente y hermandades a conocer que en Pilas hay algo con calidad a parte de las muchas industrias que hay. Pero que haya otro gremio más, y de artesanía, repercute mucho en el pueblo.
En cuanto a las hermandades, empezamos con la restauración del manto de la Virgen de los Dolores, un manto antiquísimo. Otras restauraciones han sido la toca de la Virgen de Belén, el traje del niño de Dios de "Carreritas", que se ha restaurado este año, y el palio, que ha sido el culmen de lo más grande.
Algunas hermandades de Pilas no conocían mi trabajo, pero cuando vieron las cosas que yo había hecho me han valorado y han visto que no hace falta irse fuera.
P: ¿Le gustaría que sus hijos y futuras generaciones continúen con el taller convirtiéndolo en un negocio familiar?
R: Yo tengo dos hijos y a uno de ellos, el más grande que tiene siete años, no se le da mal. Ha estado conmigo en el taller algunas veces y lo he puesto a hacer cosas. Hace poco le puse un bastidor redondo y empezó a dar unas pequeñas puntadas y lo hace bastante bien. Hay gente que simplemente le cuesta trabajo de atinar al sacar y meter la aguja por la línea que se traza en cualquier dibujo.
A mí me encantaría y creo que ellos están interesados porque muchas veces vienen por aquí. Sería bonito que siguieran la tradición de su padre y que "Bordados Rodríguez" siguiera con descendientes.


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